Consejos para la época de calor 
 
viernes, 14 junio 2002 
 
 

Durante el verano es muy común realizar actividades recreativas al aire libre, pero es muy importante tomar ciertas precauciones para evitarse un mal rato. Mientras no olvide los conceptos clave (cáncer de la piel, bloqueador solar y factor de protección solar (SPF)), y tome las precauciones adecuadas, los siguientes meses serán de completa alegría y diversión.

 

Las quemaduras por el sol tienen mal aspecto, son dolorosas y aumentan las posibilidades de que su piel envejezca prematuramente. Lo más grave de todo es que este tipo de quemaduras puede provocar cáncer de la piel. A pesar de que las arrugas y el cáncer no aparecen inmediatamente, y la mayoría de la gente piensa que nunca le sucederán, no lo subestime. Recuerde que la susceptibilidad a las quemaduras solares varía de persona a persona, por lo que es muy importante conocer su límite.

 

La coloración de la piel es un factor importante para determinar la susceptibilidad a las quemaduras por el sol. Las personas rubias o pelirrojas y de piel y ojos claros se queman generalmente más rápido que las personas con rasgos oscuros. Las personas con piel clara tienen menos melanina, la sustancia que protege a la piel de los daños ocasionados por el sol, pues refleja y absorbe los rayos ultravioleta. A pesar de que las personas con piel oscura tienen más melanina, todas corren el riesgo de sufrir quemaduras por el sol y contraer cáncer de la piel. No es necesario ocultarse completamente del sol, sólo tenga en mente dos reglas fundamentales:

  • Evite exponerse directamente a los rayos del sol de las 10:00 AM a las 4:00 PM, cuando los rayos solares son más intensos.
  • Utilice protector solar con alto factor de protección solar (SPF). El número SPF indica el tiempo que puede permanecer bajo los rayos directos del sol sin sufrir quemaduras. Si usted normalmente sufre quemaduras después de permanecer 20 minutos expuesto a los rayos solares, un protector solar con SPF 15 le permitirá permanecer en el sol 15 veces más de lo normal.

Asimismo, póngase protector solar en todo el cuerpo, incluyendo las orejas, la nuca, la cara y el dorso de los pies. Las prendas con tejido fino y holgadas impiden también que los rayos solares lleguen a su piel. Recuerde, el sol produce daños aún cuando usted está dentro del agua, pues el agua refleja e intensifica los rayos solares. No olvide que sus ojos requieren protección contra los rayos ultravioleta, por lo que es recomendable utilizar siempre gafas para el sol con filtros para rayos ultravioleta.

 

Las posibilidades de sufrir salpullido aumentan durante el verano. Cuando usted sale de paseo, se expone a tocar una planta irritante o ser picado por un insecto. Si esto le produce salpullido y comezón, no se rasque. Rascarse le puede darle alivio temporal, pero aumentará el salpullido. Si se rasca fuerte, puede provocarse una infección que tendrá que ser tratada con antibióticos.

 

Las quemaduras por el sol y las afecciones de la piel no son todo lo que debe considerar: el calor excesivo puede ser dañino e incluso fatal. Las personas de la tercera edad son más vulnerables debido a que el calor afecta más a las personas con corazones débiles y cuerpos menos capaces de controlar su temperatura interna. Las personas que toman medicamentos que limitan su capacidad de mantenerse frescos son víctimas comunes del calor. Sin embargo, muchas víctimas del calor son personas saludables que sobreexceden sus actividades físicas o no beben suficiente agua. Muchas personas creen equivocadamente que el calor no es una amenaza seria. A pesar de que cada año ocurren más de 200 muertes debido al calor, se siguen llevando a cabo en los horarios acostumbrados los encuentros de béisbol de ligas mayores y menores, se planean días de campo y se asiste a ferias y parques de diversiones. Durante los días particularmente calurosos, el clima cobra vidas diariamente y llegan a fallecer cientos de personas en una sola ciudad.

 

Los efectos del calor en verano son especialmente peligrosos para los bebés. El sistema natural de enfriamiento del bebé no está totalmente desarrollado, por lo que los lactantes están en riesgo de enfermar debido al calor. Los adultos pueden beber suficiente agua para protegerse. Sin embargo, si los lactantes beben grandes cantidades de agua se reduce la concentración de sodio y sales en sus cuerpos, lo que les provoca convulsiones. Durante el verano es necesario que los bebés ingieran suficiente leche materna o leche formulada para permanecer hidratados. Evite al máximo que los niños se expongan al sol. Si son mayores de seis meses, póngales suficiente protector solar cuando estén al aire libre.

 
 
 
 
 
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